Ni animales ni plantas: científicos descubren que una especie distinta habitó la Tierra

Los Prototaxites vivieron hace cientos de millones de años, cuando todavía no existían plantas ni animales grandes.

Estos “troncos”, que podían llegar hasta los ocho metros de alto, comenzaron a ser estudiados en el siglo XIX, y pronto se determinó que podían pertenecer a la familia de los hongos.

Sin embargo, recientemente, un estudio realizado por expertos concluyó que, lo más probable, es que se tratara de una especie única que ya no existe.

Gigantes en un entorno de pequeños: así eran los Prototaxites

Los Prototaxites fueron las primeras formas de vida de gran tamaño en dominar los entornos terrestres.

Vivieron durante el período Devónico, hace unos 400 millones de años, y constituían columnas de hasta ocho metros de altura, carentes de ramas, hojas, flores o raíces verdaderas.

Los Prototaxites podrían medir hasta 8 metros. Foto: Reddit (ilustrativa) (jamescoolcrafter15)

Sus fósiles comenzaron a estudiarse a mediados del siglo XIX, y desde entonces desafiaron sucesivos intentos de clasificación.

En la época en que vivieron, además de ellos, solo la vegetación y los animales pequeños eran capaces de sostener un estilo de vida terrestre. Los bosques altos se generalizaron mucho más tarde, en el Carbonífero.

Por eso, los científicos siempre han encontrado tan extraña la presencia de los Prototaxites en el paisaje primitivo.

Tras años de investigación, la hipótesis más aceptada sugirió que el grupo era un tipo de hongo colosal. Aunque con escaso respaldo científico, esta idea llevó a algunos investigadores a imaginar el entorno primitivo como un mundo en el que hongos gigantes reemplazaron a los árboles.

Sin embargo, todo cambió con el estudio de los fósiles de una pequeña especie del género Prototaxites, llevado a cabo, recientemente, por un grupo de expertos, la mayoría perteneciente a la Universidad de Edimburgo.

“Un linaje no descrito previamente”: el hallazgo del reciente estudio

La nueva investigación, cuyos resultados se publicaron en enero de 2026 en la revista científica Science Advances, se centró en los restos de una especie más diminuta de Prototaxites, llamada Prototaxites taiti.

Esta fue hallada en el yacimiento paleontológico de Rhynie Chert, en el noreste de Escocia. Con una antigüedad aproximada de 407 millones de años, el lugar es conocido por su excepcional conservación de plantas, hongos y animales, lo que permite realizar análisis microscópicos y químicos raramente posibles en fósiles tan antiguos.

Mediante láseres, imágenes 3D y microscopía, los investigadores analizaron el interior del Prototaxites taiti, con el objetivo de comparar su composición con la de los hongos.

Así, descubrieron una anatomía inesperadamente compleja: en lugar de las simples redes de filamentos típicas de los hongos modernos, el organismo presentaba tres tipos distintos de tubos interconectados por densas regiones de ramificación, lo que daba forma a una estructura tridimensional muy elaborada.

El Prototaxites taiti tenía una estructura tridimensional. Foto: captura Science Advances

Además, con la ayuda de inteligencia artificial, el equipo examinó la llamada “huella química” del fósil, y determinó que sustancias como la quitina, el quitosano y el betaglucano, polímeros esenciales para las paredes celulares de todos los hongos conocidos, estaban completamente ausentes. Tampoco se detectaron biomarcadores fúngicos como el perileno.

Dado que estos compuestos aparecen en otros hongos conservados en el mismo bloque de roca, los científicos descartaron la posibilidad de degradación con el tiempo.

En consecuencia, concluyeron que los Prototaxites taiti no pertenecen a ningún grupo vivo actual, ni siquiera al reino de los hongos.

En el artículo, afirman que el estudio “socava la hipótesis de que Prototaxites taiti fuera un hongo” y respalda su clasificación como parte de “un linaje eucariota extinto, no descrito previamente”. En esencia, esto significa que son organismos vivos, pero no como los que conocemos.

A raíz de esto, extienden la conclusión para toda la familia de Prototaxites.

Aunque el taiti es relativamente pequeño, pues el ejemplar más grande analizado mide unos 5,6 centímetros de ancho, los científicos confían en que es un pariente cercano de los Prototaxites gigantes hallados en capas geológicas más recientes. Si la especie más pequeña no fuera un hongo, argumentan, tampoco lo serían las más grandes.

A pesar del significativo progreso logrado en este estudio, los propios autores reconocen que serán necesarios más análisis fósiles para consolidar definitivamente esta interpretación.

No obstante, la investigación es innovadora al reforzar la posibilidad de que la historia de la vida en la Tierra incluya experimentos evolutivos profundamente diferentes a todo lo que ha sobrevivido hasta la fecha.

Fuente: www.clarin.com

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